Es que a la mañana siguiente es todo tan distinto, creencias de verdad, insomnios de felicidad, abrazos de mentiras. Juegos que sin querer juegas, y te gusta, pero es el tiempo y las palabras las cuales te gritan y observan. No culpo nadie, sólo a mí. Por creer. Inventos perfectos, prejuicios perfectos, juegos perfectos, mentiras perfectas, vientos del amanecer.
Mi vida, al fin y al cabo, es un libro abierto, en el cual se le agregan hojas escritas a cada instante sin punto final, con una tapa inquebrantable, con índices interminables y desconocidos, con prólogos fantásticos y enigmáticos, con frases extrañas que encarnan mi vida, con párrafos infinitos y páginas en blanco a completar, este libro posee una historia no muy distinta al relato. El día que el libro salga a la venta tendré la oportunidad de sentir mi vida como no la he sentido, vibraré con los peligros y disfrutaré de los agasajos.
Constantemente sintiéndote, viviendo en el apego. Nunca quise aceptar nuestra derrota, como seres nos limitamos. Fuimos dos en completa comunión. Que difícil es aceptar la finitud. En el fondo, tan frágiles. En la oscuridad más profunda buscando seguridad en la necesidad de un otro, nos creamos una historia buscando seguridad. Nos creamos una historia, un oasis de esperanza. El tiempo pasa y no cura nada. Ciegos, en un error, sangrando entregándonos al dolor permanecimos atados a una ilusión. Un escape a la inseguridad, el recuerdo es un martirio. Nuestra profunda ignorancia, razón de nuestro desconsuelo...
Si la mirada fuese arma para todo sujeto y los puños fuesen signos de aceptación, si la humildad significara maldad y la riqueza fuera fácil de obtener, tendría a mi lado a la persona que me entiende y que me quiere, que me respeta y que me escucha, esa persona que me conoce como nadie en el mundo. Así podría mirar al mar sin mojarme, podría recorrer cada kilómetro de la tierra sin cansarme y competir en todas las disciplinas olímpicas, sin ningún adversario capaz de ganarme. Pasos, sólo escasos y silenciosos pasos, son la única actividad en mi vida.
Me quemo, y no quiero decir con esto que me esté hundiendo en las brazas de mi soledad, aunque a veces es así, me gusta el fuego, revivo y lloro. Me angustio, y pienso en las personas que son importantes para mi y me dicen lo que no quiero escuchar , déjenme en mi isla olvidada, aunque sea por un tiempo, quiero irme lejos y construir el presente que no se ve real con estos ojos de vidrio. I don’t now.
Me dediqué algunos días a pensar en él, miré su cara en mi imaginación y vibré al escuchar su voz. Me cansé de ilusionarme en vano, decidí apartar mis pensares, y durante toda esa semana no dejaba de dormir con la más absoluta impaciencia. Un día, el cual no puedo acordarme, los rayos del sol atravesaron mi ventana y apuntaron justo en mi cabeza, hicieron que despertara, y miré la realidad mediante el camino indicado, el cual solamente nosotros conocemos. Cuando mis piernas pudieron pisar la tierra y no desmoronarse, cargué mi mochila, y seguí el camino iniciado. Me decidí.
Los eternos días pasaron, y sin paredes que sostener, me pasaba el tiempo sin conseguir una buena porción de corazón, no sabia donde comprarla ni donde venderla, pero si sabia que compartiendo mis sentimientos, mis ideales y mi carisma podía hacer que él quisiera conocerme y sacar de mí las esencias que no consigo en ningún puesto de venta.
Partí hacia el futuro incierto, y estaba allí, todo lo que había soñado, olvidado y recordado. Dispuesta a dejarlo todo, sumidos en un puerto ajeno para ambos, mi cuerpo abandonó mi ser y huyó al igual que el suyo. Casi sin apuros respiré lentamente todos los segundos que me mantuvieron quieta, perdí la noción del tiempo y en la mañana desperté a su lado, mirando como dormía por un buen rato.
Mis ojos ya no ven figuras ni elementos, ni personas ni sentimientos. No puedo distinguir donde estoy ni a quien tengo al lado. Quiero andar sin remordimiento, sin sueños ajenos ni esperanzas perdidas, quiero volver hacia atrás y caminar hacia delante, voltear la cabeza, ver quien llega y saludar a quien se va. La oscuridad, nuevamente conmigo, es mi fiel compañera. Quiero ver claridad dentro de mis ojos, sentir orgullo de lo que tengo y olvidar lo que deje. Pero ahora me encuentro acá, no sé que día ni que hora es, pero poco me importa, no sé cuanto tiempo pasó ni cuan dañada estoy. Mi cabeza se ha ido a otra parte. Mi cuerpo es como un pequeño tejado a punto de quebrarse. Mis sentimientos son imposibles de reconocer, mis sueños son los de otros y mis dolores son imposibles de apaciguar. Seria capaz de ofrecer hasta lo que no tengo por mirar el cielo nuevamente, para poder deleitarme con las decorativas nubes que nos protegen día y noche sin pedir ni siquiera un poco de atención. Trato de escapar hacia algún lugar donde pueda descansar solo un rato, donde pueda apreciar el paisaje y llenarme de éste.
Ya resignada, me siento a ver el negro cielo sin estrellas, solo acompañado por la luna de paso, observo caras desfiguradas, sólo caras de él, miles de pequeñas y grandes caras con su sonrisa. Quisiera tocarlo como nunca hice, corregir su sonrisa, pintar sus ojos para que solamente mire los míos y hacer que se quede junto a mí como siempre estuvo. Nunca se lo pude presentar a nadie, nunca hubo alguien a quien presentar, sólo él y yo, los otros solamente eran otros y no podían apreciarlo. Mi razón es tan incierta como mi corazón, sólo que a este se me es imposible pedirle un poco de lógica. Siento cada vez menos mis latidos, igual no los necesito, creo oír solo zumbidos.
Mis ambiciones desbordan las ambiciones de los demás, mis miedos se contagian de mi futuro y mis alegrías de mi pasado, de modo similar que mis llantos afectan el infectado presente. Con anhelos que cumplir y versiones melancólicas dentro del agujero que compartimos todos los sobrevivientes al temor, me levanto lentamente sin mover ni siquiera algún viento cercano, trato de movilizar mi mente hacia otros aires y refrescarla de pensamientos vencidos que intento desechar con mucha suerte. Mi interior se potencia lentamente como una mariposa recién nacida, se va armando como un rompecabezas de millones de piezas. Por fin mis ojos ven la totalidad de las mañanas y de las noches, observan lo precioso, lo desagradable, la calma, lo ostentoso, la oscuridad, lo implacable, los pasos que misteriosamente corretean por mis lugares y la totalidad de mi ser. Me presiona, el pensamiento. Me impacienta lo que pase. Mis ansias de llegar pronto y caer nuevamente, y levantarme nuevamente.